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Aprende cómo cuidar nuestra casa común, el planeta
Como sabéis, el planeta, nuestra casa común, está en una situación muy grave. Los seres humanos llevamos demasiado tiempo maltratándolo. En el libro del Génesis, el primer libro de la Biblia, Dios dice al hombre y la mujer: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla". Una interpretación equivocada de este mandato hizo creer a las personas que podían hacer lo que quisieran con la tierra, porque podía darnos todos sus dones sin límite. Sin embargo, cuando Dios creador entregó al ser humano el mundo, le pidió que lo cuidara y que recreara lo que le había sido dado.
Cuidar la casa común es una obligación porque de este cuidado depende su supervivencia, la supervivencia de los seres vivos y nuestra propia supervivencia.

Podemos ver esto en el siguiente texto de la encíclica: "Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm. 8, 22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn. 2, 7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura" (LS, 2).
Todo lo que nos rodea y nos permite vivir: el aire, el sol, el agua, las plantas, los animales... tienen en sí mismos valor, todos nos hablan de Dios, son una caricia de Dios. Nada de lo que podemos ver en la Creación sobra. Por eso es tan importante cuidar de cada ser y por supuesto de cada persona como a preciosos tesoros, que no podemos maltratar, ignorar o descartar. Muchas veces vemos anuncios o escuchamos a alguien que nos hacen pensar que no hace falta cuidar el mundo que nos rodea ni a las personas; que las cosas son de usar y tirar y los demás, también. Eso es lo que el Papa llama vivir una cultura del descarte en vez de una cultura del cuidado. Y eso se ve más claro todavía en nuestra relación con los más empobrecidos, con los excluidos. Ellos son los que más sufren las consecuencias de la destrucción de la tierra. Los desastres, las inundaciones, la pérdida de biodiversidad, las sequías, el cambio climático, afectan a las poblaciones más débiles y desprotegidas mucho más que a las demás.
La humanidad necesita una profunda renovación cultural; necesita redescubrir esos valores que constituyen el fundamento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos. Las situaciones de crisis por las que está actualmente atravesando, ya sean de carácter económico, alimentario, ambiental o social, son también, en el fondo, crisis morales relacionadas entre sí.
Y todos somos responsables del cuidado del planeta, aunque nuestra obligación es mayor. Tenemos más recursos y muchas veces nuestra abundancia se mantiene sobre su pobreza. Pero no está todo perdido. Aún podemos cambiar las cosas, como dice el Papa: "el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente. Como ha sido creado para amar, en medio de sus límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado" (LS, 58).
Como hemos aprendido que nuestro comportamiento consumista es insostenible y destructivo, y que millones de personas sufren sin poder vivir según su dignidad humana por ello, queremos aprender a hacer las cosas de manera diferente. Queremos dirigir nuestra imaginación, creatividad y nuestras capacidades para hacer esas cosas nuevas. La ciencia, la tecnología, la economía, pueden orientarse hacia la construcción de un mundo más fraterno, "de un progreso más sano, más humano, más social, más integral" (LS, 112).
¡Cuantas más personas nos sumemos, más fácil será conseguirlo!
Actividad (4-8 años)
1. PASEO POR EL BOSQUE
Los niños y niñas con la ayuda del profesorado realizarán un collage de un bosque, en un mural de la clase, utilizando diferentes técnicas, como por ejemplo:

- Recortes de revistas
- Plastilina o masa blanda
- Témpera
- Pintura de dedos
- Trocitos de telas
- Etc.
Una vez terminado el collage, se habla con el alumnado de los elementos de su bosque y se les pide que imaginen que van a dar un paseo por él. Conforme van dando "el paseo" va comentando con los niños y niñas las acciones que deben tenerse en cuenta: "Recordad que cuando vamos al campo o la montaña, debemos ir preparados y ser respetuosos con lo que hagamos. Recordad que estamos de visita y que en el bosque viven muchos animales y plantas a los que no debemos molestar. No arrancaremos plantas o flores, ni perseguiremos o pisaremos animales. Tampoco debemos dejar restos de nuestras comidas y si queremos llevarnos un recuerdo, únicamente cogeremos una pluma caída, una piedrecita o una hoja o fruto caídos de los árboles".
ACTIVIDAD COMPLEMENTARIA al PASEO POR EL BOSQUE:
2. ESCULTURA AL RECICLADO

3. RESIDUOS

Comentamos que todas las basuras no son iguales y debemos tener cuidado en el momento de desecharlas para que cada una acabe en el lugar adecuado y se pueda reciclar correctamente.
Cada docente preparará cuatro cartulinas, una de color verde, otra amarilla, otra azul y otra gris o naranja.
De revistas o folletos de propaganda, el profesorado recortará elementos que den lugar a diferentes tipos de basuras: botellas de vidrio, botes de lata, envases de cartón, mondadura de fruta, plásticos, etc.
Colocar en cada cartulina uno de estos elementos según corresponda:
- Verde --> envases de vidrio
- Amarillo --> envases de plástico y metal
- Azul --> papel y cartón
- Gris/Naranja --> restos orgánicos
El profesorado explicará lo que significa cada cartulina y los residuos que se tiran en cada uno de los contenedores que encontramos en las ciudades según el color que tengan. Repartir los recortes de los diferentes productos entre los niños y las niñas. Cada cual enseñará lo que aparece en su recorte y en qué color deberá colocarlo. Pegarla en la cartulina correcta.
VARIANTE DE LA ACTIVIDAD:
Si se desea que la actividad sea más activa, se puede asignar a cada participante un tipo de contenedor. Se irán diciendo en alto diferentes residuos (papel de la magdalena, bote de cristal, lata de sardinas, envase de yogurt, etc.) y quien considere que su residuo tiene que echarse en el contenedor que tiene asignado se pondrá de pie. Las personas que se equivoquen, porque se levanten cuando el residuo no corresponde al contenedor o se queden sentados siendo el contenedor al que hay que echar el residuo, se irán eliminando. De vez en cuando se puede decir la palabra reciclaje en vez de un residuo concreto y todos los niños y niñas tendrán que levantarse a la vez. Ganarán las personas que no sean eliminadas.
4. BUSCAR LAS DIFERENCIAS
Cada docente imprimirá y entregará a los niños y las niñas dos láminas en las que se vea un mismo paisaje limpio y sucio. Observarán las láminas y se entablará un diálogo sobre lo que se ve en ellas. Identificar la lámina en la que se presentan acciones incorrectas en cuanto al cuidado y conservación del medio ambiente. Colorear la lámina en la que aparecen las acciones correctas y colocar en un mural de la clase. Rodear con una línea las acciones incorrectas que aparecen en la otra lámina y comentar qué se debería hacer para que el entorno apareciera cuidado.


5. EXPERIMENTO CONTAMINACIÓN
Comentamos con el grupo: El humo de los coches, las chimeneas de las fábricas y de las casas, el polvo de la tierra, etc., se denomina con una palabra un poco rara. ¿Sabéis cuál es? Es CONTAMINACIÓN. La contaminación ensucia nuestras casas, el aire que respiramos y hasta nuestra cara y nuestra ropa. Vamos a hacer un experimento para ver qué hace la contaminación.
El alumnado cogerá un trozo de cartulina y realizará un dibujo o escribirá su nombre si puede, para después saber cuál es su cartulina. Poner en cada cartulina una tapadera o tapones de botellas. Colocar la cartulina con las tapaderas al aire libre, aunque protegidas de la lluvia y el sol. Dejarlo durante unos días en el lugar escogido (el número de días dependerá del grado de contaminación que exista en la ciudad en la que se encuentra). El profesorado indicará a los niños y a las niñas cuándo deben ir a por sus muestras del experimento. Cuando recojan las muestras, levantarán las tapaderas de las cartulinas y observarán que ha pasado. La parte de la cartulina que estaba protegida por las tapaderas está limpia y el resto de la cartulina sucia.

REFLEXIÓN:
- ¿Sois conscientes de lo que ensucia la contaminación atmosférica?
- ¿Habéis pensado que todo eso lo estamos respirando?, ¿creéis que es bueno para nuestra salud?
- ¿Nos parece importante hacer algo ante esta situación?
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